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Los planes del Gobierno para dar entrada a las operadoras de cable en telefonía móvil se tambalean. Las compañías regionales consideran imprescindible disponer de licencias celulares, pero no según el programa gubernamental, que había reservado para ellas una banda que las telecos rechazan por insuficiente. El cable quiere entrar en el reparto de la banda de 900 MHz y del dividendo digital.
El Gobierno lo tenía todo previsto: licencias regionales de móvil para las operadoras de cable en la banda de 2,6 GHz, reordenación de la banda de 900 MHz para las compañías con concesión celular y dividendo digital en 2015. Pero las cosas no están saliendo como se pensaba.
Para empezar, las cuatro compañías que ya tienen red celular propia han cargado contra los planes delMinisterio de Industria de conceder permisos regionales. Además, piden que esta licitación se retrase hasta que se resuelvan el resto de los temas. Pero es que las operadoras de cable tampoco ven con buenos ojos el programa establecido. No aceptan ni el calendario, ni el contenido, ni las condiciones, según fuentes de estas compañías.
El problema principal es la banda que el ministerio ha considerado la más apropiada para albergar las concesiones regionales. Es la de 2,6 GHz, unas frecuencias que son muy buenas para dar velocidad en la banda anchamóvil, pero que dan muy poca cobertura. Una red en este espectro requiere cuatro veces más antenas que en frecuencias más bajas, lo que dispara el coste. A eso se suma la disponibilidad de la tecnología, que todavía no está a punto.
Las compañías de cable, con la gallega R y la vasca Euskaltel a la cabeza, consideran que esa banda es insuficiente para un proyecto integral como el suyo de convertirse en operadoras completas, capaces de dar a sus clientes todo tipo de servicios, fijo, banda ancha y móvil. Por eso, lo que piden es participar en el reparto de la banda de 900 MHz y del dividendo digital. “Estamos dispuestos a realizar fuertes inversiones, pero queremos frecuencias en la parte alta y en la baja del espectro”, explica Arturo Dopico, consejero delegado de R. La banda de 2,6 GHz es buena para la banda ancha móvil en las zonas urbanas, pero en las rurales y para voz celular las compañías de cable piden más. No es que rechacen este espacio radioeléctrico, sino que quieren que sea complementario con otros. Por eso, también piden que el reparto, previsto para 2010, se retrase hasta que se solucionen los problemas con la banda de 900 MHz y con el dividendo digital.
Las opciones de reparto que plantean las cableoperadoras son varias. Ono, por ejemplo, apela al reparto de las frecuencias que tienen Telefónica, Vodafone, Orange y Yoigo en la banda de 2.100 MHz, lo que se conoce como UMTS. Esta compañía asegura que todas ellas tienen espectro sin utilizar y que debería ser repartido.
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